Argentina y Sudamérica van por un sueño histórico: la candidatura para el Mundial de Rugby 2035 ya está en marcha

Argentina, Uruguay, Chile y Brasil presentaron ante World Rugby la documentación técnica para organizar la Rugby World Cup 2035. La candidatura busca llevar por primera vez el máximo torneo del rugby a Sudamérica y convertir al continente en protagonista de uno de los acontecimientos deportivos más importantes del planeta.
Hay sueños que empiezan mucho antes de que se dispute el primer partido.
El sueño de que una Copa del Mundo de Rugby se juegue por primera vez en Sudamérica acaba de dar un paso decisivo.
La Unión Argentina de Rugby (UAR), junto con las federaciones de Uruguay, Chile y Brasil, presentó ante World Rugby toda la documentación técnica requerida para avanzar en la candidatura conjunta para organizar la Rugby World Cup 2035.
No se trata solamente de una candidatura. Es la posibilidad de abrir una puerta que durante décadas permaneció cerrada. Por primera vez, Sudamérica busca recibir al mundo del rugby en su propia casa.
Un Mundial que cruzaría fronteras
La propuesta contempla una Copa del Mundo verdaderamente regional. En caso de ser elegida, Argentina, Uruguay, Chile y Brasil recibirán partidos del torneo, convirtiendo a Sudamérica en un enorme escenario mundial durante la competencia.
La candidatura reúne una población combinada de aproximadamente 283 millones de personas, economías en crecimiento, una enorme diversidad cultural y geográfica y una región que ya demostró capacidad para organizar acontecimientos deportivos internacionales de enorme magnitud.
La propuesta argentina incluye algunos de los escenarios deportivos más importantes del país:
- Estadio Monumental, Buenos Aires.
- Estadio José Amalfitani, Buenos Aires.
- Estadio Único Diego Armando Maradona, La Plata.
- Estadio Mario Alberto Kempes, Córdoba.
- Estadio Único Madre de Ciudades, Santiago del Estero.
- Estadio Padre Martearena, Salta.
- Estadio Malvinas Argentinas, Mendoza.
- Estadio Gigante de Arroyito, Rosario.
A ellos se sumarían el Maracaná de Río de Janeiro, el Estadio Nacional de Santiago de Chile y el histórico Estadio Centenario de Montevideo.
Una Copa del Mundo que no tendría una sola ciudad como escenario.
Tendría un continente entero como protagonista.
Mucho más que rugby: una oportunidad de transformación
Organizar un Mundial de Rugby no significaría únicamente recibir partidos internacionales.
Significaría abrir una enorme ventana económica, turística y deportiva para la región.
La experiencia de Francia 2023 ofrece una dimensión concreta de lo que está en juego. Aquella Copa del Mundo convocó a más de 2,3 millones de espectadores a los estadios y generó 1.330 millones de horas de visualización.
El impacto económico también fue extraordinario: el torneo produjo un gasto estimado de 1.800 millones de euros y un beneficio económico neto de 871 millones de euros para Francia.
Para Argentina y sus vecinos, una oportunidad de esa magnitud podría traducirse en turismo internacional, ocupación hotelera, gastronomía, transporte, generación de empleo, promoción de destinos y nuevas inversiones en infraestructura.
Pero el impacto podría ir todavía más lejos.
Una Rugby World Cup en Sudamérica obligaría a mirar hacia la región.
A sus ciudades.
A sus paisajes.
A su cultura.
A sus clubes.
A sus jugadores.
A sus historias.
Y permitiría que millones de personas descubrieran un continente que, hasta ahora, ha sido protagonista principalmente desde la televisión.
El legado: la verdadera copa que estaría en juego
Quizás uno de los aspectos más importantes de una candidatura de estas características no esté en lo que ocurriría durante las siete semanas del Mundial, sino en lo que podría quedar después.
Una Copa del Mundo puede acelerar obras de infraestructura, mejorar instalaciones deportivas, generar nuevos espacios de entrenamiento y fortalecer las estructuras de los clubes.
También puede significar un impulso enorme para el rugby juvenil, femenino y comunitario.
Más chicos y chicas podrían acercarse al deporte.
Más clubes podrían recibir recursos.
Más entrenadores podrían capacitarse.
Más competencias podrían desarrollarse.
Y una nueva generación podría crecer viendo a los mejores jugadores del mundo jugar en estadios que, hasta entonces, parecían reservados para las grandes citas del fútbol.
El verdadero legado de 2035 podría medirse muchos años después de que el campeón levante la copa.
Argentina ya conoce ese escenario
La candidatura también tiene detrás una historia que le da un peso especial.
Los Pumas disputaron todas las Copas del Mundo desde la primera edición, en 1987.
Argentina alcanzó tres semifinales y consiguió su mejor resultado histórico en 2007, cuando terminó en el tercer lugar.
Desde entonces, el rugby argentino dejó de ser una sorpresa para convertirse definitivamente en una potencia del hemisferio sur.
La participación en el Rugby Championship, las actuaciones internacionales y el crecimiento de Los Pumas demostraron que Argentina puede competir contra las grandes potencias.
Ahora aparece un desafío diferente:
llevar el Mundial a casa.
Y no solamente a Argentina.
A Sudamérica.
«Una oportunidad para mostrarle al mundo nuestra pasión»
El presidente de la Unión Argentina de Rugby, Félix Páez Molina, destacó la importancia de la candidatura y la posibilidad de que el continente pueda recibir por primera vez una Rugby World Cup.
La propuesta, sostuvo, representa una oportunidad para mostrar al mundo la pasión de la región por el deporte y su capacidad para organizar acontecimientos de esta magnitud.
En la misma línea, el presidente de Sudamérica Rugby, Marcello Calandra, remarcó el carácter regional del proyecto y el trabajo conjunto entre las cuatro naciones.
La candidatura cuenta además con el respaldo de los gobiernos y de las comunidades de rugby de los países involucrados.
Porque el proyecto excede a una Unión.
Excede a cuatro países.
Y, en definitiva, excede al propio rugby.
El calendario de una carrera histórica
La presentación de la documentación es apenas el comienzo.
World Rugby continuará evaluando las candidaturas, realizará visitas a los escenarios propuestos y avanzará en el proceso de selección.
Está previsto que en mayo de 2027 se anuncien las sedes preferidas, mientras que la decisión definitiva sobre el Mundial 2035 será tomada por el Consejo de World Rugby en noviembre de 2027.
Todavía faltan meses de evaluación.
Todavía queda mucho camino.
Pero el primer paso ya está dado.
Un Mundial para cambiar el mapa del rugby
Durante más de un siglo, el rugby internacional construyó su historia principalmente alrededor de Europa, Oceanía y Sudáfrica.
Argentina consiguió romper parcialmente ese mapa desde adentro de la cancha.
Ahora Sudamérica quiere romperlo también desde afuera.
Una Rugby World Cup en Argentina, Uruguay, Chile y Brasil significaría mucho más que llevar partidos a once grandes estadios.
Sería una oportunidad para poner a Sudamérica en el centro del rugby mundial, multiplicar el turismo, generar actividad económica, fortalecer las estructuras deportivas, impulsar el rugby femenino y juvenil y dejar infraestructura y conocimiento que puedan beneficiar al deporte durante décadas.
Y también sería una oportunidad para que una nueva generación pueda decir algo que hasta hoy parecía imposible:
“Yo vi un Mundial de Rugby en mi país”.
El sueño de 2035 acaba de comenzar.
Y esta vez, la historia no se quiere contar desde lejos.
Sudamérica quiere ser la sede. Quiere abrir sus puertas al mundo. Y quiere que la ovalada llegue a casa.
