Llenar el tanque en Argentina: cuánto del sueldo se lleva la nafta y cómo queda frente a otros países

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Cargar 40 litros de combustible representa el 4,9% del ingreso mensual por habitante en Argentina. Un informe internacional comparó el esfuerzo económico en distintos países y reveló fuertes diferencias dentro de América Latina y el resto del mundo.

Llenar el tanque del auto puede representar un gasto muy diferente según el país. En Argentina, completar una carga de 40 litros de nafta equivale al 4,9% del ingreso mensual por habitante, según un relevamiento difundido por Bloomberg Línea, basado en datos de GlobalPetrolPrices.

El estudio comparó el costo del combustible con el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de cada país para estimar cuánto representa ese gasto en relación con los ingresos.

¿Cómo queda Argentina frente a sus vecinos?

En América Latina, Argentina se ubica por debajo de Brasil, Colombia y Perú en el porcentaje del ingreso necesario para llenar el tanque. En Brasil, la carga representa el 5,9%; en Colombia, el 7,9%; y en Perú, el 9,4%.

En cambio, en Uruguay el indicador es del 4,5%, en Chile del 4,4%, en Costa Rica del 4,3% y en Panamá del 3,6%.

La situación es muy diferente en otros países de la región. En Nicaragua, llenar un tanque de 40 litros equivale al 22,5% del ingreso mensual estimado, mientras que en Honduras alcanza el 21,3%.

Del 0,4% al 90% del ingreso: las diferencias en el mundo

La brecha también es marcada a escala internacional. En Qatar, una carga de 40 litros representa apenas el 0,4% del ingreso mensual por habitante. En Kuwait, el porcentaje es del 0,5%, mientras que en Estados Unidos y Luxemburgo llega al 0,7%.

En Europa, Alemania y Reino Unido registran un 2,1%; Francia, un 2,5%; y España, un 2,7%.

En el otro extremo aparecen países donde cargar combustible supone una proporción mucho mayor de los ingresos: en Ruanda representa el 90,3%, en Lesoto el 81,2% y en Burkina Faso el 71,2%.

Los resultados muestran que el impacto de la nafta no depende únicamente de su precio, sino también del poder adquisitivo de la población y de cuánto representa ese gasto frente a los ingresos.

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